miércoles, 8 de junio de 2011

Adopción y redención

Adoptar o redimir lo que es suyo es redundante, contraproducente y desaconsejable. La adopción y redención son reservadas para cosas fuera de la posesión de uno. Persistir en este esfuerzo sería un acto erróneo de capacidad únicamente humana. A veces equivocadamente identificamos tal acciones con Dios. Hay algunos que piden redención y activamente la solicitan para complacer a Dios. Por otro lado dicen que Dios nos adoptó. Hoy día queremos comprobar que es imposible que él nos adopte o que nosotros obtengamos redención de él porque entramos a la existencia siendo de Dios y nunca fuimos perdidos para ser redimidos por él.

Efesios 1:4-5 dice:
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
En "fuésemos" incluye solamente a Pablo y su audiencia en su tiempo. El estar "santos y sin mancha" y ser "adoptados hijos suyos" es resultado de la muerte injusta de Jesús cuál anula la ley teocrática iniciada por Moisés. Al no tener identidad que los separe, los hebreos y gentiles entran en igualdad conforme a Dios. Jesús mismo confirmó esto simbólicamente:
Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (Mateo 26:27,28).
Toda desobediencia era pecado y para redimirse era necesario sacrificar. Algunos iban al templo y derramaban la sangre de un animal con ayuda de un sacerdote. Cuando le tocó a Cristo, quién hizo nada para transgredir la ley, él derramó la de él mismo públicamente. En ese tiempo algunos atribuían este acto a su tremenda humanidad mientras otros hablaban de algo divino. Estos otros decían que solamente Dios pudo ser capaz de sacrificarse así:
Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida (Romanos 5:9,10).
Dios es percibido como hijo al ser encarnado. Pablo ciertamente pensó esto; es fácil reconocer que era una creencia fundamental para su grupo. Él estuviera confundido al ver a líderes suplicandole al pueblo que se rediman con Dios. Siendo un acto que solo Dios pudo hacer y hizo en Jesús, es probable que Pablo hubiera hablado en contra de estos líderes. (No obstante la redención por sí misma es totalmente aceptable.)

Lea Efesios 2:13-15:
Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,
Los hebreos fueron redimidos y los gentiles adoptados con este acto. Mientras estos dos grupos fueron recibidos por Dios en estas formas, nosotros formabamos parte de otro. En este tercer grupo venimos completos, siendo todos hijos legítimos y santificados. Que alguien no lo sepa o lo crea es otra cosa. Para el tiempo de Pablo se necesitaba fe, pero ahora tenemos evidencias en las escrituras. Pocos las tenían a su disposición y muchos menos podían entender su significado. Este tiempo moderno nos a ofrecido un sin número de ventajas. Ahora sabemos que entre ellas incluye no tener que redimirnos ni ser adoptados por Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario