jueves, 2 de junio de 2011

Bendición

Hablar de bendición implica definir su significado. Frecuentemente su uso se restringe a un deseo favorable para una persona. ¿Pero qué podemos decir cuando leemos que Dios da una bendición? ¿Puede Dios interferir para causar un resultado preferido a una persona? En una palabra: no. Dios no cumple deseos individuales porque esto implicaría que Dios da condicionalmente. Cuando leemos que Dios da una bendición en la Biblia esto indica el favor que tiene el autor por un grupo (sobre otro).

Comencemos leyendo la escritura con Efesios 1:3-7:
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
Para entender este verso hay que saber que Pablo, si alguna vez creía, ya no cree que los hebreos son el pueblo exclusivo de Dios (para beneficio parcial del gentil). Él ve el acto de la desintegración del pueblo hebreo, con el sacrificio de Jesús, como parte del plan de Dios desde siempre. Pablo dirigía sus palabras a gentiles mientras otros se dirigían exclusivamente al pueblo hebreo. Génesis 1:28 dice:
Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
La audiencia era principalmente hebrea cuando se comunicó esto. Note que hasta aquí estos versos establecen que Dios, como padre, bendice a los hijos. En ambos casos, sin embargo, la audiencia que recibe la bendición es totalmente diferente conforme a rasa, idioma y región. Leamos Isaías 46:9:
Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
¿Con qué confianza podemos decir que Dios verdaderamente habló estas palabras? Esta expresión se refuerza de la credibilidad de actos pasados para establecer autoridad. Como mínimo, una cosa que si podemos tener por cierto es que este autor tenía un firme interés de recibir atención a sus palabras. Inclusivo, cuando hay descripciones de las características de Dios, esto revela más sobre los pensamientos de la persona escribiendo que de Dios. Esto no se limita a Dios sino a cualquier persona de cual se habla. Otro ejemplo es Jesús. En el libro de Mateo encontramos:
Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos (19:16-17).
Esta narración atribuye el pesimismo como una característica de Jesús. ¿Fue Jesús un pesimista contra la humanidad? Como casi todo en la Biblia, no hay evidencia suficiente para determinar esto con certeza. Más importante es entender lo que implica la narración. ¿A qué nos quiere llevar la idea? En este caso el fin a cual nos quieren llevar es que debemos continuamente esforzarnos para conducirnos moralmente usando los mandamientos como guía. Igual Pablo:
E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria (1 Timoteo 3:16).
¿Estuvo Pablo presente durante estos eventos? ¿Fue él "arriba" mientras vivía? ¿Vio Pablo a quien recibió a Dios? Es difícil decir. Entender el efecto de estas palabras es mucho más fácil e importante. Pablo hablaba así no por ser creativo ni esquizofrénico sino porque quería ver un pueblo diverso unido bajo un Dios, una menta y un sentir. Esta es la motivación tras sus mensajes. Para que resuene con la gran mayoría de personas Pablo, como Isaías anteriormente, también toma elementos del pasado en sus palabras:
Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios (Hebreos 1:6).
Es bonito pensar que hay un ser que realiza nuestros deseos si cumplimos sus mandamientos. Por cierto hoy en día hay millones de personas que creen esto mismo. Entre ellos sus deseos se cumplen al azar; los que supuestamente reciben lo que quieren siguen creyendo mientras los que reciben nada persisten llevando los mandamientos con más intensidad o abandonan sus deseos y/o creencias por completo.

Nosotros, por otro lado, tenemos el privilegio de entender que lo nuestro no se manifiesta a base de Dios y los mandamientos; nosotros nos compartamos bien no para recibir algo de un dios. Lo que sabemos plenamente es que el creador del universo ya lo a dado todo. La razón por cual no rompemos las leyes de los mandamientos--y aun las leyes de ética y moralidad--es porque queremos convivir en armonía con la naturaleza y todo ser en ella. Debemos siempre ser conscientes de que la humanidad propia testifica la bondad de cada uno para que ninguno se auto-justifique con Dios cada vez que comete maldad.

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